viernes, 5 de febrero de 2016

  CUATRO  EFE  ES  IGUAL  A  DOBLE  4F

Nelson Romero Díaz
1° de febrero de 2014

Culminó el primer doceavo del 2014. Próxima está la fecha calificada por algunos como “épica”, la cual no deja de ser común a anteriores como la del golpe contra Gallegos; el del 1° de enero del 58, la del Porteñazo con su foto premiada; la del Barcelonazo; el Carupanazo; la del 27 de noviembre con todos sus muertos y otras no sabidas, pero sospechadas. Como usted notará, distinguido lector, todos esos eventos tienen un factor común y es: el militar. Y es que ellos han usado las armas de la República para tratar cada cierto tiempo de imponer sus maneras.
La civilidad como expresión del Poder Civil Gobernante ha sido la “excepción de la regla”, en este país. Uno no sabe si es el envanecimiento, probablemente aupado en el pasado por civiles al calificarlos como herederos de la gesta de Bolívar, lo que los hace sentirse como eternos “bateadores emergentes” sustitutos de los civiles en la dirección del país.

El país, la Patria, la República o la Nación, como mejor le parezca denominarla, se presume eterna, pero sus pobladores, no. Tampoco lo son los sistemas económicos ideados por las mentes de los hombres. Note que el comunismo incluyendo la antesala socialista, son concepciones económicas de mediados del siglo XIX; reconociendo que lo de la propiedad colectiva data desde los Espartanos. Por otro lado, el capitalismo nace desde el mismo instante cuando el ser humano necesita intercambiar bienes. En otros decires, el odiado capitalismo, pareciera ser innato al hombre, aún para los que abrazan el comunismo porque de lo contrario no se alimentan, ni visten, tampoco calzan y mucho menos, realizan demás actividades.

Fundamentado en la poquedad  de la vida del hombre se llega a la conclusión que la ocurrencia del 4 de febrero de 1992 es, o fue, un evento desgraciado. Y lo es por lo cosechado a posteriori. ¿Qué tipo de sociedad tenemos? ¿Cuál es la grandeza de nuestra economía? ¿Cuál es el futuro del país? ¿Cuál son las mejoras nacionales? ¿En que hemos crecido para sentir orgullo de esa fecha?
Cuando se repasa la historia, la llamada “Patria Bonita” no pasa de ser una entidad embargable. Si, embargable. Quienes la han administrado, les han malgastado innecesariamente la vida a los venezolanos, en primer término, y a quienes desde otros confines vinieron a convivir, a aportar conocimiento, a engrandecer este territorio. Ha sido un escamoteo del tamaño del siglo debido al descalabro económico, social, político, educacional, sanitario y el híper desarrollo de la actividad hamponil en todas sus versiones provocado por estos “hijos de su Patria”. ¡A mí que no me vengan a decir que si no me gusta, me vaya del país!

Es verdad, también, que sin la oportunidad dada por la población a “estos maletas” para administrar una riqueza, los naturales vecinos hubieran quedado con la duda eterna de comprobar si el izquierdismo era tan “probo, solidario, vertical” como juraban proponer en sus arengas anti sistema capitalista. Los resultados están a la vista.
Habrá un tsunami electoral que los borrará del mapa, si los nuevos administradores se comportan como “verdaderos cuidadores de lo ajeno y no, aprovechadores de ocasión”; claro, evento electoral de por medio, “sin cable submarino a Cuba”. Caso contrario, es decir, si se llegasen a comportar similarmente a los actuales “animadores” habrá que ponerle un candado al territorio y llamar a los japoneses, tan faltos de territorio, o a los chinos, duchos en el hacer pasar hambre a sus habitantes y en la “imposición del capitalismo salvaje”.
Los menciono por las dificultades del aprendizaje de sus idiomas con lo cual su labor de reconstrucción se les facilitaría ante el ´”país político”. Se tendría un “Plan Yen Yuang Asiático” y san se acabó. Las generaciones de los siglos “sesenta, setenta y ochenta” se lo agradecerían y a las obras de nuestros tiempos le pondrían un cartelito: “Exprópiense y demuélanse por inservibles”.

Luego de la anterior andanada de “chinazos” a las mentes de los lectores, falta, entonces, una breve exposición sobre el origen del nombre del artículo. Obviamente, no soy el animal político que puede ser cualquier otro militante de la actividad, de esos que cambiaron sus profesiones por el ejercicio de la política. Sin embargo, todas las cavilaciones, lecturas, opiniones, narraciones, escritos, conversaciones privadas y demás “yerbas aromáticas” de la vida, me conducen a concluir que el 4 de febrero tuvo dos versiones. Y pregunto: ¿Fue verdad que Chávez no pudo llevar adelante su parte del “Ezequiel Zamora” o, deliberadamente, no la ejecutó como debía? Particularmente, creo en lo último, porque es más fácil ser “cabeza de ratón”, aún fracasado en la capital, que “cola de león” triunfante en la provincia. Sus cinco minutos de fama, con las complicidades de algunos, lo demostraron.
Ahora, él está en pleno proceso de descomposición corporal y no tiene como defenderse. De los otros comandantes, uno es gobernador del Zulia luego de “saltar talanqueras hacia la derecha y hacia la izquierda”, otro, administra su finca, según he leído, produciéndole más satisfacciones a él, a su familia, a sus colaboradores, a los poblados cercanos y al país en vez de estar de “cabeza caliente”, un tercero, falleció hace tiempo.

Lo que Chávez encarnó en su momento para todos los votantes a su favor, incluidos los ambiciosos de años posteriores, se contaminó con el tiempo. Si representó el rescate de la ética, la moral y las supremas buenas costumbres; esto no fue más que un sueño. Si llegó a representar el respeto a la institución militar mancillada por los desvíos amorosos de Lusinchi con su Blanca y de Carlos Andrés, hoy ese vilipendio supera con creces los anteriores. Si era la pulcritud en el manejo de los Fondos Públicos, el Crédito de la República, los empréstitos a los organismos de financiamiento Nacional e Internacional, lo único que han hecho es darle la razón a Gonzalo Barrios cuando dijo que “no hay razón para que el venezolano no robe”.

Como venezolano, como ciudadano, como “ser político” no creí en Chávez. Me sorprendieron algunas de sus iniciativas inaugurales, pero hubo conductas de su gobierno demostrativas de mis sospechas que por cierto, las fui escribiendo en las secciones “Cartas de El Nacional” y “Nuevas Firmas” a partir del año 2001. Eliminarles a los venezolanos la transmisión por televisión de las carreras de caballos los días domingo; pensar en el traslado de la Patria Potestad de los hijos al Estado; tratar de imponer a Cuba como un modelo de sociedad a seguir, me recordó el video de su juramento al “mar de la felicidad cubano”; regalar equipos militares de fabricación estadounidense a Bolivia fue emular a Carlos Andrés Pérez y su buque; intervenir solapadamente en los procesos eleccionarios de otros países, fue tan reprochable como la “eterna” crítica de los izquierdistas a los americanos por sus “visitas” a Granada y otros; atacar a los jerarcas de la Iglesia Católica Venezolana no solo era desconocer la labor de esta en los estratos menos favorecidos, sino que fue una vulgar imitación de Fidel Castro en sus inicios; rechazar la ayuda estadounidense en la tragedia de Vargas, demostró una descortesía inconmensurable. Hoy, esa zona criolla sigue dando lástima y pena por haber dejado de ser lo que era y por no ser lo que todo su potencial pronostica que debe ser.

¿Qué hubo un once de abril u 11 A? Si. También hubo un doce y un trece. He ahí un hecho demostrativo del menosprecio hacia el Poder Civil de la sociedad. Este, representado por la suma de las voluntades de los ciudadanos marchantes por las calles de Caracas en el ejercicio de sus derechos, fue minimizado. Solo “la ambición que rompe el saco” dio por finiquitado el esfuerzo y por ende el de futuras manifestaciones similares. Solo “la ambición que rompe el saco” devino en este estado de cosas. ¿Serían los “ambiciosos” tácitos cómplices del gobernante? Creo que de no haber ocurrido ese 11, y esos 12 y 13, el venezolano, insisto, no hubiera resuelto la duda de si era o no, “To be or not to be”, un gerente exitoso. El tiempo demostró que no.

En 15 años este grupo político izquierdistoide, pro marxista, filo Castro Ruz, ha tenido un inmenso capital que ya un grupo de ciudadanos como los costarricenses, hubiesen querido ser dotados; En 15 años, eso que se llama “delincuencia y hampa común” ha crecido tan desproporcionadamente que ¡cuidado! si la relación de esta población con respecto a la laboral es inmensamente desproporcionada. Todavía más; la circulación de ciertas imágenes a color, inconcebibles desde el punto de visto ético, nos revela la existencia de un cerco a la población trabajadora por parte de dos grupos con “licencia para matar”, uno más que otro, pero licenciados para ello. En 15 años se han promulgado tantas Leyes y Reglamentos de ellas, Providencias, Decretos y más instrumentos jurídicos que el venezolano deseado en enterarse de esos contenidos tendría una dedicación de más de dos años, a tiempo completo, para leerlas, releerlas, comprenderlas y en algunos casos resumir los extensísimos artículos. Pareciera que la idea de estos legisladores es penalizar y paralizar  a la gente productiva. ¿Será para disfrutar del espectáculo brindado por los ciudadanos haciendo filas como en “su amado paraíso cubano”, cual monos de un zoológico, para comprar una hoja de papel tamaño carta en la cual fotocopiarían la cédula de identidad?

¡Venezuela no es merecedora de esta hedionda agachada en la que está inmersa!


Nelson Romero Díaz

lunes, 1 de febrero de 2016

ESTOS.  ESOS.  AQUELLOS

Nelson Romero Díaz

¡Estos son los traidores a la Patria! Decía un tipo por la televisión para referirse a aquellas personas que le adversaban tanto en lo personal como en lo político. En lo personal porque se sintieron que el personaje había les metido “gato por liebre”. En lo político por la “hipocresía” contenida en sus parlamentos, descubiertos en tiempos rezagadas.
¡Esos son los culpables! Expresión con la cual señalaban a unos prójimos como responsables del asesinato de un funcionario investigador que acaparaba atención en todos los medios. Solo mencionaron los nombres de los presuntos culpables aparecidos muertos posteriormente
¡Aquellos traicionaron al Padre de la Patria! Explicaba otro tipo. Era una lección de historia de la Patria, pero vista desde la interesada óptica de la ideología profesada por el discurseador televisivo.

La televisión es, a todas vistas, un poderoso medio de comunicación. Es el intermediario ideal entre un emisor y un receptor por el hecho cierto de que una imagen dice mucho más que mil palabras. El emisor puede ser cualquier persona con licencia o no para hablar, no para matar.
Alguien acuño una frase similar a esta: “¡A esos hay que freírles las cabezas en aceite!” La gente se enteró por los medios impresos y también por la TV. Evidentemente, eso es una amenaza que para un adulto ´pudo ser un chiste, una chanza o un eufórico decir en un momento de arrebato emocional, pero para un niño no. Aplíquese lo dicho por Francisco Quevedo: “Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”.
La pantalla trae recuerdos de pretéritas épocas de la vida de un país y se puede estar en ellos de cuerpo presente o haberlos percibido por intermedio de la narración de sus protagonistas; una vez más ¡la comunicación! Cuando hablo de pantalla me refiero tanto a la del aparato como a la imagen accidental, momento en el cual se da ese chispazo que con el tiempo se pierde, y ese es el recordar el pasado. Un comentario: los estudios demuestran que en la vejez los recuerdos más antiguos brotan con más facilidad que los recientes.

En aquellos días del año 1992, la pantalla eléctrica tenía la magia del color. Eran los tiempos cuando se hablaba, privilegiadamente, de “Por estas calles” y de sus personajes, resaltando el de Eudomar Santos con su frase. “como vaya viniendo vamos viendo”, convertida a la postre en un best seller. Eran tiempos cuando la industria dejó de ser competitiva “per se” para convertirse en un cartel, si en un cartel de la mediocridad por la tendencia a bajar la calidad de su programación, naturalmente, con  algunas excepciones. Programas como el conducido por el Dr. Arturo Uslar Pietri fueron cambiando de horario hasta el momento cuando los niños no podían verle.
Esos eventos cambiaron la historia del país, como lo hicieron el 18 de octubre de 1945, el 23 de enero de 1958, el 4 de febrero de 1992, el 11 de abril de 2002. De cada uno de ellos hay una imagen que retrotrae todos los recuerdos. Para mencionar una del 45 tengo que buscarla en el archivo fotográfico de la Historia Contemporánea de Venezuela ya que no había nacido. Del 23 de enero recuerdo la foto del avión bautizado con el nombre de “Vaca Sagrada” en el cual viajó Marcos Pérez Jiménez a Republica Dominicana.
Del 4 de febrero tengo dos imágenes de televisión: una, la de un tanque de guerra intentando entrar dentro del Palacio de Miraflores a través de una puerta alta, doble hoja. La otra, es la de Hugo Chávez pidiéndoles a sus restantes compañeros de aventura, particularmente exitosos en su misión, componentes de los “4 fantásticos” juramentados ante el Samán de Güere, la entrega de las armas y su rendición habida cuenta de su personal fracaso. Es cuando surge el famoso “por ahora”, extraído del mensaje iniciado así: Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos en la ciudad capital, es decir, aquí en Caracas............”. Lo demás es historia, no es cuento.
Del 11 de febrero de 2002, 10 años después del golpe a Carlos Andrés Pérez en 1992 fue impresionante la pantalla dividida por los canales enlazados en la transmisión de la cadena del Presidente, sus anuncios y amenazas
Estos y otros recuerdos forman parte de aquellos tiempos que la historia contemporánea, escrita con el abecedario y la gramática de las revoluciones comunistas, intenta borrar. Es el eterno intento de transmitir la idea de que la vida comienza a partir de su llegada al poder. Se manifiesta, entonces, el llamado complejo de Adán. Es decir: “antes de esas revueltas, la historia y sus personajes existen, pero no sirven a los intereses de la siguiente revolución”.

De algunos de esos hechos, los mencionados anteriormente, se deducen lecciones de carácter sociológico, político, económico. De lo sociológico, no puedo hablar con la autoridad de un especialista, pero me atrevo a asegurar que de una sociedad mayoritariamente armónica se pasó a una cortada por la mitad; una mitad “arrecha” con la otra y todo, gracias, al “divide y reinarás”.
En lo político, se “materializó” un concepto necesario: dos posturas claramente diferenciadas, por una parte, la liberal representada por los partidos agrupados en la MUD y, por la otra, la totalitaria, en la que se agrupan todos los convencidos de que el comunismo es la solución para la superación de las miserias materiales de cada uno. Vale decir, ahora somos derecha y si no, de izquierda respectivamente.  En lo económico, la consecuencia de la errada política de concentración de recursos de cualquier tipo en el poder central, la restricción y merma de las capacidades de “que hacer” o el “know how” privadas y la creencia en el analfabetismo absoluto de los venezolanos y su incapacidad para labrarse un futuro distinto con la ayuda de la muleta del Estado.

Finalmente, ¿Será necesario descender hasta las catacumbas de la miseria material para que Venezuela comience una nueva escalada de progreso? ¿Está la gente mentalmente preparada para afrontar ese evento? ¿Contará la Nación con el personal formado para librarse de esa circunstancial situación? ¿Estarán convencidos los funcionarios gubernamentales de nuevo cuño del área económica y sus asesores revolucionarios de la Cuba de Fidel Castro que los venezolanos son unos “bolsas”? ¿Creerán algunos que con un discurso distinto a las creencias ideológicas que profesan podrán liberarse de la corresponsabilidad de haber traído al país a este estado? ¿Será que más allá del señalamiento de incapaz  a Maduro, está el íntimo deseo de algunos de reivindicar la figura de Hugo Chávez Frías como gobernante?

Son esas, y otras, las preguntas a ser respondidas por los hombres de la política que conviven en la Asamblea Nacional, en los medios impresos y de imagen, en la calle, la academia, ante aquellos que no saben ni la “o por lo redondo” del porque el país llego a ser tan miserable como el mostrado por una madre durante ocho horas en una fila para venderle este conjunto de bienes: un paquete de pañales, uno de jabón, otro de pasta dental y un litro de leche a punto de vencerse por un precio inexplicable por la Ley de Precios Justos,


¡Qué mala leche la de Venezuela!

miércoles, 27 de enero de 2016

PUEBLO.  GENTILICIO.  MADURO.  CHÁVEZ

Nelson Romero Díaz

El título constituido por varias palabras no separadas por comas, le da al lector la posibilidad de pensar que el tema a tratar tiene una semejanza con un diccionario. No yerra porque el asunto a tratar en las siguientes líneas se parece en el examen de las palabras titulares, más la redacción no tiene la rigurosidad del catálogo.

Se sabe que “pueblo” identifica a una reunión de personas de un determinado territorio. Tómese esto para hermanar  a quienes conviven en esta región llamada Venezuela hace más de 400 años y bañada por el agua, sea de mar o lacustre, por uno de sus lados. En algún momento alguien tuvo la osadía, concibo que a manera de chiste, de denominarla venecuba por la veneración hacia Fidel Castro, el principal cabecilla de la revolución cubana.

Igualmente, se aprendió que “gentilicio” es el sustantivo con el cual se identifica a los nativos de las naciones, de las poblaciones, de los caseríos y hasta de las ubicaciones urbanas. Entonces, los venezolanos son de aquí de Venezuela, los estadounidenses lo son de allá, de los Estados Unidos y los noruegos son de más allá, de Noruega. Note cierta sorna en el texto y pregúntese cuál sería el gentilicio de aquellos nacidos a posteriori de la fecha del supuesto cambio de denominación. Comprendo que haya más de un lector fastidiado por la reiteración del caso, pero lo importante no es la reiteración del “lunar ideológico”, sino el juicio hecho, a quien o quienes en desgraciada hora propusieron semejante adefesio.

Maduro. Tiene varias acepciones y sinónimos. Como vocablo que expresan lo mismo se encuentran: adulto y desarrollado, además de sensato y juicioso; como sustantivo tiene seis acepciones según el DRAE. Pero en este artículo, el término inicial, Maduro, es el primero de los apellidos del ciudadano Presidente de la República. Un hombre que según la historia contemporánea inició su período productivo legal haciendo las veces de conductor de trenes y autobuses del Metro de Caracas y devenido en presidente “exprés”; si expresamente señalado por su antecesor para que el “pueblo venezolano” votase por él en caso de que fuera necesario sustituirlo, tal como ocurrió debido a su desenlace vital.
Maduro tiene cara de buen muchacho, pero su discurso no lo certifica. Este es claramente agresivo, lleno de clichés, de frases repetidas, de ideas ligadas a una ideología convertidora en incoherentes fácticos a las personas: dicen una cosa y actúan de otra manera, sobre todo en las referentes al dinero, al boato, a la vanidad.

Su misión es la de continuar la tarea iniciada por Chávez y esta no es otra que el intento de atracar en los muelles del mar de la felicidad cubano, promesa hecha por Hugo Rafael Chávez Frías a Fidel Castro Ruz en un acto en La Habana, del cual existe un vídeo que lo grabó para la historia.
Esta amenaza de arrimar la nave al muelle se materializa con el dictado del Decreto de Emergencia. Y una constante: cada vez que el Ejecutivo ha tenido un descalabro electoral el siguiente acto es el mismo: desconocer lo que “el pueblo” desea. El actual Presidente no quiere dar señales de cambio en la manera de conducir el país. Por sugerencias del “necesario mercadeo publicitario”, en su enfoque discursivo menciona la frase Economía Productiva siendo este un señuelo para captar incautos, y en el país los hay en cantidades industriales.

Todo cuanto acontece en el país va conformando un “iceberg” cuyas tres cuartas partas invisibles son de una magnitud comparable a la cumbre más alta del mundo, sino más abismal, y del cual creo que mucha gente no lo visualiza. No se trata como diría el fallecido presidente Luis Herrera Campins de ser “profeta del desastre”, sino que las consecuencias del desastre son indescriptibles, dramáticas, trágicas para un gentilicio que su momento lo tuvo todo.

Chávez. Vocablo que no aparece en el diccionario y la voz más parecida a esta es “chavea” que es muchacho rapazuelo. Llegó al poder de la mano del pueblo porque fueron los ciudadanos votantes quienes le dieron el voto catapulta. Contó con la “bendición de los grandes cacaos y de los medios de comunicación”. Logró obnubilar a grandes y chicos con su “promesa de mejorar las cosas”. Lo que el pueblo no contaba era con la astucia de alguien que no cejó en su empeño de apoderarse de los “cobritos” del país y lo logró. Tanto fue así que Chávez lo consideró su padre, si “padre en política”. Lo demás es historia.

El país vive las consecuencias de las decisiones y políticas dejadas por Chávez. Maduro lo único que ha hecho es inspirarse en el “Plan de la Patria”, en exaltar el legado de Chávez y en afirmar que heredó un desastre económico solo porque el barril no se cotiza a 100 USA $ sino a 25 y se debe hasta el modo de dormir.
Chávez no dormirá tranquilo ni en su fosa, ni en el cuartel de la montaña, ni donde quiera que vague porque tiene una sobrecarga de penas y culpas que saldarle a Bolívar, el Libertador y a varias generaciones incluyendo la mía.


26  de enero  de 2016

sábado, 16 de enero de 2016

LAS  IMPERTINENCIAS  DE  UN  LECTOR

Nelson Romero Díaz

Previo a la narración de un cuento que no es de vaqueros y como motivo de interés, trascribo las acepciones vistas en el DRAE acerca de la palabra Impertinencia, ellas son: dicho o hecho fuera de propósito; importunidad molesta y enfadosa; susceptibilidad excesiva nacida de un humor desazonado y displicente y, por último, la acepción caída en desuso: curiosidad, prolijidad, excesivo cuidado de algo.

Impertinente, a su vez, tiene tres acepciones, uno de los cuales no es aplicable a las personas. Los dos restantes son adjetivos calificativos. Siendo como es, sinónimo de otras palabras el diccionario editado por Espasa Calpe en el 97, trae seis sustantivos sustitutos, a saber: atrevido, descarado, grosero, impudente, indiscreto e insolente. En este artículo los he enlistados alfabéticamente aún cuando en la obra citada aparecen organizados según su proximidad al término. Igualmente, la referencia listada del computador es extensa y se inicia con “fastidioso”. Cualesquiera sea el sinónimo elegido de impertinente, el asunto de este y de las impertinencias es atrevido. Confieso: soy un impertinente por la minuciosidad en la realización de mis “averiguaciones”. Es algo así como un Sherlock Holmes

Estoy enrolado en una “asociación virtual de aficionados a la política” opinadores de lo humano y de lo divino llamados “colisteros”. Por cierto, esta es una palabra inexistente de la forma como está escrita, según el DLE. Originalmente, no sé cuando, se establecieron unas reglas o normas de convivencia a respetar, muchas veces ignoradas por los asociados secundarios entre los cuales me cuento, lo cual ha ameritado sanciones, algunas graves, otras minúsculas y las más leves son los llamados de atención a recoger las amarras de la verborrea para facilitar la armonía entre distintos.
Generalmente por olvidos involuntarios o porque “el fragor de la batalla por obtener del prójimo un comportamiento más transparente”, se violan las normas. La desatención a ellas no es un gusto por irrespetar. Obtener del interlocutor una respuesta que no deje lugar a dudas sobre el tema y él, es una tarea titánica porque hay quienes se cierran como las Cajas Principales de los Bancos Centrales de los países: se hermetizan.

Pero ¿por qué titular está composición con esta frase? Soy de los venezolanos convencidos que el país ha caído en un atraso causado no solamente por la absurda manera de administrar los recursos que no eran propios de quienes les tocó en suerte, desgraciadamente para los demás, llegar a las altas esferas del poder, sino también por cierto desinterés percibido en la gente por indagar más profusamente en aquellos asuntos que le rozan, cualesquiera fueran estos. Pareciera que en el ánimo del pueblo se instaló un gen: el del conformismo o el de la ignorancia, el de la simplicidad o el de la permanente fruición.
En el otro lado del orbe local están quienes como yo, y para decirlo en lenguaje coloquial, tenemos una actitud que es un sello de la educación formal de nuestros tiempos: un persistente interés en averiguar la razón de ser de las cosas, lo cual conduce a muchos a ser impertinentes, curiosos, averiguadores, fastidiosos, inoportunos. Total, como lo leí en el prólogo de una obra: “la vida casi nunca es predecible”.

¿Cuáles son las impertinencias propias e impropias? Identifíquese con el término “propias” a las continuas interrogantes de un lector perceptor de las “difusas” opiniones de otro leedor. Recuérdese el proceso de la comunicación: emisor, medio, receptor. Entre emisor y receptor se puede establecer un diálogo cerrado que puede desembocar en un silencio sepulcral de uno de los dos o de los dos.  En el peor de los eventos, se puede generar una “impertinencia” de parte de cualquiera. Puede resultar una descortesía, una desconsideración si se  mal trata al prójimo y entonces se convierte en “impropias”.

En la vida moderna, y por razones de economía de escala se realizan foros en auditorios que no siempre satisfacen a los asistentes por causas diversas. Por ejemplo: el temario no llena las expectativas aún cuando se hubiese publicitado, las deficiencias, o un mal día de los expositores, en relación con una materia específica. Otras veces el tiempo de preguntas y respuestas es insuficiente o, es a uno de los expositores que la asistencia le colma con sus preguntas.
Evidentemente, en estos eventos aparecerá un “Pepito Preguntón”, lo cual no es malo porque estos tienden a la búsqueda de su verdad necesaria. Para algunos expositores y otros presentes; ese personaje les fastidiará e, incluso, hasta le mandaran a callar sus ocasionales compañeros de aventura. ¿Se recuerda aquel: “Por qué no te callas”?

¿Y dónde está el lector impertinente al cual hace alusión el  título del artículo? Vive en cada uno de los interesados en satisfacer sus inquietudes; en cada asistente a un foro, pertinaz con sus interrogantes; en el perseverante registrador en libros y textos de las luces necesarias hasta encontrar la respuesta debida a un problema que le inquieta. Puede ocurrir, y ocurre a veces, que el esfuerzo se pierda bien por ser un tema inédito o por los intereses de ocasión, el egoísmo de algunos conocedores de la materia, o el ánimo creador de dependencias y sumisiones de otros
Finalmente, siempre, se debe aprovechar al máximo al conferencista, a los “sabihondos” y a los “cargamentos de libros publicados” porque QUIEN TIENE LA INFORMACIÓN TIENE EL PODER.


10 de enero de 2016

martes, 29 de diciembre de 2015

EXPECTATIVAS  DEL  5E


Nelson Romero Díaz

Los planetas no han dejado de girar alrededor del sol ni la sangre ha detenido su circulación vital por los vivos. La luna estuvo esplendorosa el 25 de diciembre y la Natividad del Señor volvió a ser el evento principal en el corazón de grandes y chicos. Las fábricas no se paralizaron en aquellos países donde se tiene sentido de trascendencia para la subsistencia de sus ciudadanos y estos no han dejado de pensar en la manera de incrementar el cumplimiento de sus deberes.

En Venezuela, el 5 de enero se sembró en los pobladores como la fecha cuando el estado de cosas cambiará de la noche a la mañana, como si todo fuera tan instantáneo como el chasquido de los dedos. Evidentemente, esto no es real. Es un anhelo, un deseo, pero tardará mucho. Hay que tener conciencia de lo que somos: unos dependientes de la fortuna del subsuelo y no, hacedores de riqueza laboral. ¡Claro! Ni tan calvo ni con dos pelucas, como dice el refrán.
Esa “siembra” tiene una razón de ser y no es otra que el fastidio o hastío de los pobladores causado por el continuo fracaso de una política económica iniciada por Hugo Chávez  a fuer de complacer a su ídolo Fidel Castro. La lista detallada de los elementos de ese conjunto universal es extensa y conocida por todos y mencionarla es, por demás una demasía y por ello, onerosa para la cabida de las ideas en este trabajo.

Ahora bien, las “maneras venezolanas, y de otros lares también, de hacer política” es tender una cortina de descrédito sobre los anteriores miembros de un equipo de gobierno, de su cuerpo legislativo y de su operador judicial. Descrédito, a veces justificado y otras como integrante de la estrategia de acaparar la atención sobre el “nuevo”. Lean, a continuación, la siguiente estratagema para tener la razón: “Si el adversario, de forma imprevista, se enfurece ante un argumento, hay que inisistir con ardor en ese mismo argumento; no solo porque es ventajoso hacer que se encolerice, sino porque se puede suponer que hemos tocado el flanco débil de su razonamiento y se le puede acosar en este punto, más de lo que antes pensábamos”. Recuerden la iracundia de Chávez cuando perdió el Revocatorio de la modificación de la Constitución y la de Jorge Rodríguez con el reciente resultado del 6D. En ambos casos, el venezolano actuó como “el gato de la casa” que espera su “rata de cañería” para acabar con ella.

¿Qué es lo esperado a partir del 5E? Una larga lista de necesidades no satisfechas, pero solo incluiré las cinco consideradas por mí como primordiales. Estas son:

  1. Proponerse a legislar con franqueza. Esto no es otra cosa cambiar, modificar, volver a redactar o derogar, si es posible, todos aquellos instrumentos legislativos que se convirtieron por obra y gracia de su redacción y contenido, en una camisa de fuerza del quehacer fabril. Lo de la franqueza reside en la transparencia del proceder. No es derogar, o lo que fuere, por derogar sino exhibirle a la población los argumentos para hacerlo y explicar las consecuencias futuras de continuar con la anterior forma.
  2. Determinar el tiempo que tardaran los “criollitos actuales y futuros” en saldar las deudas públicas que han comprometido la salud económica de la Nación. Conjuntamente con esto, debe penalizarse con Cadena Perpetua, sin derecho a libertad condicional ni reducción de la pena, a todos los funcionarios responsables de ese desaguisado.
  3. Promover y consolidar el proceso descentralizador detenido por las políticas de concentración pretendido por Chávez, a imagen y semejanza de los procedimientos cubanos.
  4. Restituir el Escudo con el caballo blanco galopando hacia adelante y no hacia atrás. La representación equina corriendo en sentido inverso, habla de lo que en la “cabeza de sus promotores y creadores” hay. Pensar que voltear la figura hacia la izquierda simboliza el giro político ideológico de la población, es una garrafal interpretación.
  5. Mantener por el lapso adecuado el Pacto Institucional entre los partidos que forman la Mesa de la Unidad Democrática, MUD. Comprendo a aquellos que argumenten que no somos chilenos, pero el quiebre de ese Pacto motivará a quienes están afanados por el poder, de centralizar la atención en ellos y de querer convertirse en otros pseudosalvadores de la Patria.

La situación para Venezuela no es fácil. Chávez en su convicción de creerse predestinado a “independizar” al país, lo anarquizó; con sus imprudentes declaraciones sobre la Justicia, los Jueces y las decisiones populares. Lo anarquizó al seguir el modelo cubano de comprometer los recursos financieros de la Nación para dar de comer a 30 millones de venezolanos, sin que estos laboraran. Lo anarquizó, él y Maduro, al aceptar que ciertas funciones comerciales de la vida civil fueran manejadas por militares, cuya preparación y estudios fundamentales es la carrera militar, aun cuando se preparen en otras disciplinas. Y párese de contar, no sin antes recordar que las últimas formas de comercialización, están generando pobreza en la mayoría, enemistad entre unos y otros, canibalismo e irrespeto, desencanto y propensión a tomar la justicia por nuestras propias manos.
Los nuevos legisladores tienen la palabra.

Concluyó con una frase de Victor Hugo: “El deber tiene una gran similitud con la felicidad de los demás”.


28-12-2015

sábado, 19 de diciembre de 2015

LA  IDIOTEZ  DEL  SIGLO  XXI 


Estese claro, en la actividad política al igual que en cualquier otra de diario ejercicio, sus operadores o actores se constituyen, tácitamente, en una cofradía. Ello lleva a la formación o, al fortalecimiento de vínculos en razón de la secuencial convivencia, aún cuando entre los miembros se desaten los odios más acentuados; sobre todo cuando los orígenes de clase social son tan diferentes y el resentimiento mana como agua de manantial.

Finaliza el año 2015 y es conveniente precisar algunas cuentas temporales. Generaré seis rangos etarios y ellos son: los cumplidos entre 61 y 70 años; entre 51 y 60; entre 41 y 50; de 31 a 40; de 21 a 30; menores de 20. Estos son los que en el ’98 eran, respectivamente, personas entre 44 y 53, 34 y 43, 24 y 33, 14 y 23, 4 y 13 y los menores de 3 años.
En el primer rango, entre 61 y 70 años, se encuentran quienes vivieron una etapa transitiva entre dictadura y democracia. En el segundo y el tercero, quienes solo conocieron la imperfecta manera democrática de hacer las cosas y en los dos últimos, la cosecha política de este régimen.
Es a estos a quienes Chávez enfocó sus baterías de bombardeo ideológico al igual que lo hizo Fidel Castro en Cuba en su tiempo, después de los fusilamientos iniciales de la Revolución.

A la mayoría de los miembros de los dos primeros grupos etarios, les cuesta creer que las vivencias actuales sean producto de un plan premeditado. Y les resulta harto difícil de comprender porque su “estructura mental de lógica política fue adiestrada en un ambiente liberal” y esto es incompatible con la etapa de gobierno actual del país. Por el contrario, quienes si lo creen tienen las “aptitudes para percibirlo y la formación intelectual para manejar esa situación”. Aquello de “ponerse en los zapatos del otro” les funcionó siempre a estos.
Por ello, no estoy sorprendido del sitio donde Fidel Castro sugirió, y Chávez obedeció, llevar a Venezuela; este no era otro que “el mar de la felicidad cubano”, mediante juramento incluido en LA Habana. Esto fue grabado y mostrado en un video, en el cual nadie creyó o, como de costumbre, hubo desentendimiento. El primero se rodeó de un aura de “salvador de la especie humana” que el otro “compró sin regatear”.
Independientemente del expresado modo de interpretar los hechos, estos años, desde 1994 hasta 2015, son el marco de referencia cronológico del proyecto “Socialismo del Siglo XXI” impulsado por la rebatiña de ideas influyentes en la conducta de Chávez.

Para los “comunistas del siglo XXI”, así respondió Fidel Castro ante la pregunta de que era el “socialismo del siglo XXI”, el intento de convertir a Venezuela en otra isla del mar de la felicidad cubano fue un absoluto y rotundo fracaso. La demostración más evidente es la contundente derrota sufrida en las elecciones parlamentarias y ante la cual han reaccionado con notable iracundia.
Evidentemente, demuestran que sus decires y eslóganes acerca de la “soberanía popular” son pura mentira y pretenden ser unos Jalisco cualesquiera. Con prescindencia de esas reacciones humanas, a la vista del “soberano popular” todo lo acontecido se expresa en una sola frase: “la trampa sale”.

Debo finalizar este trabajo titulado: “IDIOTEZ DEL SIGLO XXI” en el cual se analizan las reacciones observadas en estos “comunistas de libros de bolsillo” desde la óptica del apostador en el casino. Imagínelo por un momento en una mesa de juego de naipes en la cual el “croupier” establece cierto grado de simpatía con el apostador y en la medida de sus posibilidades le va favoreciendo. La cantidad de fichas ganadas crece en ambos sentido, horizontal y vertical, como resultado de sus apuestas hasta tal punto que “abrazar” el fichero es difícil.
El repartidor de cartas está confiado; el apostador lo premia con algunos réditos de sus múltiples beneficios. Entre tanto, los dueños del casino supervisan por los circuitos internos y leen los reportes vía “what’s app” de sus sabuesos.
Todos lo que han jugado saben que la ley de las probabilidades les puede favorecer, pero no el ciento por ciento de las veces y tal como se dice callejeramente, “uno nunca sabe cuando el pez bebe agua”. El apostador idiotizado por sus fabulosas ganancias sufre un descalabro, pero no le importa y reacciona auto convenciéndose: “se perdió una batalla, pero no la guerra”. Sin embargo, acusa el golpe y aumenta el tenor de sus apuestas.
No pasará mucho tiempo sin que el tahúr siga experimentado derrotas consecutivas y la merma de sus fichas. Hasta ese momento no ha cambiado ni fichas por dinero, beneficios del capital de trabajo por intereses acumulados, y en un tris, se lanza a una apuesta donde pierde hasta la manera de caminar.

He redactado lo suficientemente detallado la escena del apostador con los consabidos errores de referencia ya que no asisto a los casinos ni por curiosidad. Creo que ello explica, en cierto modo, lo sucedido a dos presidentes venezolanos, a cual más desdichado uno del otro. Los inmensos recursos generados por eventos fortuitos, crearon la idea de una riqueza inconmensurable. Amparado en su idiota convicción de que la suerte es infinita, no limitaron la “borrachera” de la repartición de lo ganado cual “ludópata”, en lugar de administrarlo con criterio de escasez y no, con escasez de criterio.
Hoy, como ayer, sus herederos tienen un “sentimiento de culpa” que los muestra como unos individuos irrespetuosos, procaces, creyentes de que tienen agarrado a DIOS por las barbas, de que la gente debe rendirle pleitesía, y seguros de que su ausencia será un descalabro para la humanidad. Pero la idiotez también tiene su reloj despertador.
Moraleja: el “felino” que vive en el elector te cazó “echado de barriga”, como decía mi abuelo.


Nelson Romero Díaz

18 de diciembre de 2015

martes, 8 de diciembre de 2015

LAS  SEIS  CARAS  DE  LA  DERROTA  DEL  6D


Cuando esto es escrito son las nueve y veinticinco de la mañana del día después; lunes 7 de diciembre. Hoy, es la víspera del día de la Inmaculada Concepción de María y del inicio del Jubileo de la Misericordia decretado por Francisco, el papa.

“La victoria tiene un centenar de padres, pero la derrota es huérfana”, es una frase pronunciada por el malogrado Presidente Kennedy. Ella se ha puesto de manifiesto en la madrugada de hoy. El Señor Nicolás Maduro, en su lamentable perorata puesta al aire en cadena un instante después de la alocución de la Licenciada Tibisay Lucena, lo ha demostrado patéticamente. Se califica de lamentable en atención a su contenido, aparentemente improvisado, lleno de retóricas frases alusivas a Chávez y de “ritornelos” de livianos pesos.

A lo largo de más de 50 años he convivido con el hecho político, militado en la fracción profesional de un partido; lector empedernido del acontecer ideológico y participante de los estudios necesarios para determinar en años pasados, 2001 al 2003, el rumbo ideológico y político del recién instalado gobierno. En esa ocasión, tres años después, la gente aún se babeaba por Chávez. Vivían idiotizados, incluyendo a sus opositores. Por lo tanto, he sido consistente con mi postura de oposición a este régimen.

A partir de este momento, hágase la idea de que tiene un volumen hexagonal cuya base es más ancha que la cara superior. En otras palabras, es una pirámide de base hexagonal, sin punta, en el ápice que se estrecha en la medida del aumento de su altura. Cada una de sus caras es contentiva, como un papiro, de un motivo los cuales mencionaré más adelante, sin extenderme en consideraciones en cada uno de esos aspectos, porque esto sería interminable, ilegible y fastidioso. Son ellos, a mi manera de comprender la política, las razones generadoras de que el ayer venezolano no fuese tan alegre para los “hijos, herederos y seguidores de Fidel, de Chávez, de Maduro, de Raúl y del resto de su corte, incluyendo al Capitán Diosdado Cabello”. Las atribuciones respectivas son:

PRIMERA CARA. El gobernante comete errores de diagnóstico con relación a los anhelos poblacionales. Cuando los venezolanos votaron por un cambio de protagonistas, sustituyendo a adecos y copeyanos por Chávez y otros, no era razón para la pretensión de cambiarle hasta la manera de ir al baño al venezolano.
SEGUNDA CARA. Las malas “juntas”. Hace 56 años, Fidel Castro fue una referencia válida como expresión de una propuesta de elevar la dignidad de un pueblo. En el 62, este, casi que se convierte en el interruptor detonador de la Tercera Guerra Mundial. En el 99, Chávez y su grupo tratan de convertirlo en un mito que ya había sido rechazado militar, política y espiritualmente. Con ninguno de los dos, la historia tendrá benevolencia.
TERCERA CARA. El irrespeto. Utilizar la necesidad material del venezolano como mecanismo de chantaje para la búsqueda del voto, no es nuevo; pero, cultivar, desarrollar y potenciar la mendicación disfrazada de lucha contra el gran capital distribuidor de alimentos es rebajar al criollo, a su mínima expresión. Tanta que exigieron fotos del voto so pena de separarlos de sus puestos de trabajo.
CUARTA CARA. El “antiyanquismo internacional”. Asociarse con países cuya cultura y tradiciones son extremadamente distintas a las nuestras y cuyas motivaciones antiestadounidenses no son parecidas, crearon en la población demasiadas incertidumbres acerca de la posibilidad de convertir al territorio venezolano en otro territorio sembrado de “cohetes balísticos intercontinentales”, como lo fue Cuba.
QUINTA CARA. La soberbia. Exhibida por Chávez en diferentes ocasiones y destacar una en particular: calificar como ¡MIERDA! la victoria del “pueblo soberano” cuando rechazó la modificación de la Constitución para hacerla igual a la de Cuba. No olviden aquella imagen de un Chavez emocionado con una medalla colgada de su cuello y de Fidel con la inscripción “VENECUBA”.
SEXTA CARA. La burla. Los venezolanos somos “jodedores” por antonomasia y eso es una cualidad que permitió resistir y convertir todas las “ex profesas expresiones de brutalidad intelectual emitidas por Chávez y Maduro” en chistes. Ellas generaron rechazo. La deshonra llegó hasta el punto de sentir pena a ajena al convertir a la institución armada profesional, defensora del territorio venezolano, en expendedor de víveres, verduras y demás bienes de consumo masivo aparte de “otras particularidades” indignas de mencionar, pero que descalificaron la dignidad de “los verdes olivas criollos”.

Hay más caras, pero todas las demás pueden formar parte de las anteriores. El tema es excesivamente largo y la pretensión es destacar algunos de los aspectos que originaron que 2 de cada 3 votantes, voltearan la tortilla de la composición de la Asamblea Nacional. Incluso el tema de la violación del sarcófago de Bolívar es otra cara. Cuidado si de tantas apariciones la pirámide hexagonal no se convierte en un dodecaedro.

Finalmente, como venezolano me alegra este giro de la composición parlamentaria. Me alegra, pero sin euforia, el resultado. Dejo para el cultivo de la reflexión dos proverbios de culturas milenarias: un chino: “las grandes almas tienen voluntades, las débiles tan solo deseos” y, uno árabe: “lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo”.



Nelson Romero Díaz

7 – 12 – 015