miércoles, 27 de enero de 2016

PUEBLO.  GENTILICIO.  MADURO.  CHÁVEZ

Nelson Romero Díaz

El título constituido por varias palabras no separadas por comas, le da al lector la posibilidad de pensar que el tema a tratar tiene una semejanza con un diccionario. No yerra porque el asunto a tratar en las siguientes líneas se parece en el examen de las palabras titulares, más la redacción no tiene la rigurosidad del catálogo.

Se sabe que “pueblo” identifica a una reunión de personas de un determinado territorio. Tómese esto para hermanar  a quienes conviven en esta región llamada Venezuela hace más de 400 años y bañada por el agua, sea de mar o lacustre, por uno de sus lados. En algún momento alguien tuvo la osadía, concibo que a manera de chiste, de denominarla venecuba por la veneración hacia Fidel Castro, el principal cabecilla de la revolución cubana.

Igualmente, se aprendió que “gentilicio” es el sustantivo con el cual se identifica a los nativos de las naciones, de las poblaciones, de los caseríos y hasta de las ubicaciones urbanas. Entonces, los venezolanos son de aquí de Venezuela, los estadounidenses lo son de allá, de los Estados Unidos y los noruegos son de más allá, de Noruega. Note cierta sorna en el texto y pregúntese cuál sería el gentilicio de aquellos nacidos a posteriori de la fecha del supuesto cambio de denominación. Comprendo que haya más de un lector fastidiado por la reiteración del caso, pero lo importante no es la reiteración del “lunar ideológico”, sino el juicio hecho, a quien o quienes en desgraciada hora propusieron semejante adefesio.

Maduro. Tiene varias acepciones y sinónimos. Como vocablo que expresan lo mismo se encuentran: adulto y desarrollado, además de sensato y juicioso; como sustantivo tiene seis acepciones según el DRAE. Pero en este artículo, el término inicial, Maduro, es el primero de los apellidos del ciudadano Presidente de la República. Un hombre que según la historia contemporánea inició su período productivo legal haciendo las veces de conductor de trenes y autobuses del Metro de Caracas y devenido en presidente “exprés”; si expresamente señalado por su antecesor para que el “pueblo venezolano” votase por él en caso de que fuera necesario sustituirlo, tal como ocurrió debido a su desenlace vital.
Maduro tiene cara de buen muchacho, pero su discurso no lo certifica. Este es claramente agresivo, lleno de clichés, de frases repetidas, de ideas ligadas a una ideología convertidora en incoherentes fácticos a las personas: dicen una cosa y actúan de otra manera, sobre todo en las referentes al dinero, al boato, a la vanidad.

Su misión es la de continuar la tarea iniciada por Chávez y esta no es otra que el intento de atracar en los muelles del mar de la felicidad cubano, promesa hecha por Hugo Rafael Chávez Frías a Fidel Castro Ruz en un acto en La Habana, del cual existe un vídeo que lo grabó para la historia.
Esta amenaza de arrimar la nave al muelle se materializa con el dictado del Decreto de Emergencia. Y una constante: cada vez que el Ejecutivo ha tenido un descalabro electoral el siguiente acto es el mismo: desconocer lo que “el pueblo” desea. El actual Presidente no quiere dar señales de cambio en la manera de conducir el país. Por sugerencias del “necesario mercadeo publicitario”, en su enfoque discursivo menciona la frase Economía Productiva siendo este un señuelo para captar incautos, y en el país los hay en cantidades industriales.

Todo cuanto acontece en el país va conformando un “iceberg” cuyas tres cuartas partas invisibles son de una magnitud comparable a la cumbre más alta del mundo, sino más abismal, y del cual creo que mucha gente no lo visualiza. No se trata como diría el fallecido presidente Luis Herrera Campins de ser “profeta del desastre”, sino que las consecuencias del desastre son indescriptibles, dramáticas, trágicas para un gentilicio que su momento lo tuvo todo.

Chávez. Vocablo que no aparece en el diccionario y la voz más parecida a esta es “chavea” que es muchacho rapazuelo. Llegó al poder de la mano del pueblo porque fueron los ciudadanos votantes quienes le dieron el voto catapulta. Contó con la “bendición de los grandes cacaos y de los medios de comunicación”. Logró obnubilar a grandes y chicos con su “promesa de mejorar las cosas”. Lo que el pueblo no contaba era con la astucia de alguien que no cejó en su empeño de apoderarse de los “cobritos” del país y lo logró. Tanto fue así que Chávez lo consideró su padre, si “padre en política”. Lo demás es historia.

El país vive las consecuencias de las decisiones y políticas dejadas por Chávez. Maduro lo único que ha hecho es inspirarse en el “Plan de la Patria”, en exaltar el legado de Chávez y en afirmar que heredó un desastre económico solo porque el barril no se cotiza a 100 USA $ sino a 25 y se debe hasta el modo de dormir.
Chávez no dormirá tranquilo ni en su fosa, ni en el cuartel de la montaña, ni donde quiera que vague porque tiene una sobrecarga de penas y culpas que saldarle a Bolívar, el Libertador y a varias generaciones incluyendo la mía.


26  de enero  de 2016

sábado, 16 de enero de 2016

LAS  IMPERTINENCIAS  DE  UN  LECTOR

Nelson Romero Díaz

Previo a la narración de un cuento que no es de vaqueros y como motivo de interés, trascribo las acepciones vistas en el DRAE acerca de la palabra Impertinencia, ellas son: dicho o hecho fuera de propósito; importunidad molesta y enfadosa; susceptibilidad excesiva nacida de un humor desazonado y displicente y, por último, la acepción caída en desuso: curiosidad, prolijidad, excesivo cuidado de algo.

Impertinente, a su vez, tiene tres acepciones, uno de los cuales no es aplicable a las personas. Los dos restantes son adjetivos calificativos. Siendo como es, sinónimo de otras palabras el diccionario editado por Espasa Calpe en el 97, trae seis sustantivos sustitutos, a saber: atrevido, descarado, grosero, impudente, indiscreto e insolente. En este artículo los he enlistados alfabéticamente aún cuando en la obra citada aparecen organizados según su proximidad al término. Igualmente, la referencia listada del computador es extensa y se inicia con “fastidioso”. Cualesquiera sea el sinónimo elegido de impertinente, el asunto de este y de las impertinencias es atrevido. Confieso: soy un impertinente por la minuciosidad en la realización de mis “averiguaciones”. Es algo así como un Sherlock Holmes

Estoy enrolado en una “asociación virtual de aficionados a la política” opinadores de lo humano y de lo divino llamados “colisteros”. Por cierto, esta es una palabra inexistente de la forma como está escrita, según el DLE. Originalmente, no sé cuando, se establecieron unas reglas o normas de convivencia a respetar, muchas veces ignoradas por los asociados secundarios entre los cuales me cuento, lo cual ha ameritado sanciones, algunas graves, otras minúsculas y las más leves son los llamados de atención a recoger las amarras de la verborrea para facilitar la armonía entre distintos.
Generalmente por olvidos involuntarios o porque “el fragor de la batalla por obtener del prójimo un comportamiento más transparente”, se violan las normas. La desatención a ellas no es un gusto por irrespetar. Obtener del interlocutor una respuesta que no deje lugar a dudas sobre el tema y él, es una tarea titánica porque hay quienes se cierran como las Cajas Principales de los Bancos Centrales de los países: se hermetizan.

Pero ¿por qué titular está composición con esta frase? Soy de los venezolanos convencidos que el país ha caído en un atraso causado no solamente por la absurda manera de administrar los recursos que no eran propios de quienes les tocó en suerte, desgraciadamente para los demás, llegar a las altas esferas del poder, sino también por cierto desinterés percibido en la gente por indagar más profusamente en aquellos asuntos que le rozan, cualesquiera fueran estos. Pareciera que en el ánimo del pueblo se instaló un gen: el del conformismo o el de la ignorancia, el de la simplicidad o el de la permanente fruición.
En el otro lado del orbe local están quienes como yo, y para decirlo en lenguaje coloquial, tenemos una actitud que es un sello de la educación formal de nuestros tiempos: un persistente interés en averiguar la razón de ser de las cosas, lo cual conduce a muchos a ser impertinentes, curiosos, averiguadores, fastidiosos, inoportunos. Total, como lo leí en el prólogo de una obra: “la vida casi nunca es predecible”.

¿Cuáles son las impertinencias propias e impropias? Identifíquese con el término “propias” a las continuas interrogantes de un lector perceptor de las “difusas” opiniones de otro leedor. Recuérdese el proceso de la comunicación: emisor, medio, receptor. Entre emisor y receptor se puede establecer un diálogo cerrado que puede desembocar en un silencio sepulcral de uno de los dos o de los dos.  En el peor de los eventos, se puede generar una “impertinencia” de parte de cualquiera. Puede resultar una descortesía, una desconsideración si se  mal trata al prójimo y entonces se convierte en “impropias”.

En la vida moderna, y por razones de economía de escala se realizan foros en auditorios que no siempre satisfacen a los asistentes por causas diversas. Por ejemplo: el temario no llena las expectativas aún cuando se hubiese publicitado, las deficiencias, o un mal día de los expositores, en relación con una materia específica. Otras veces el tiempo de preguntas y respuestas es insuficiente o, es a uno de los expositores que la asistencia le colma con sus preguntas.
Evidentemente, en estos eventos aparecerá un “Pepito Preguntón”, lo cual no es malo porque estos tienden a la búsqueda de su verdad necesaria. Para algunos expositores y otros presentes; ese personaje les fastidiará e, incluso, hasta le mandaran a callar sus ocasionales compañeros de aventura. ¿Se recuerda aquel: “Por qué no te callas”?

¿Y dónde está el lector impertinente al cual hace alusión el  título del artículo? Vive en cada uno de los interesados en satisfacer sus inquietudes; en cada asistente a un foro, pertinaz con sus interrogantes; en el perseverante registrador en libros y textos de las luces necesarias hasta encontrar la respuesta debida a un problema que le inquieta. Puede ocurrir, y ocurre a veces, que el esfuerzo se pierda bien por ser un tema inédito o por los intereses de ocasión, el egoísmo de algunos conocedores de la materia, o el ánimo creador de dependencias y sumisiones de otros
Finalmente, siempre, se debe aprovechar al máximo al conferencista, a los “sabihondos” y a los “cargamentos de libros publicados” porque QUIEN TIENE LA INFORMACIÓN TIENE EL PODER.


10 de enero de 2016

martes, 29 de diciembre de 2015

EXPECTATIVAS  DEL  5E


Nelson Romero Díaz

Los planetas no han dejado de girar alrededor del sol ni la sangre ha detenido su circulación vital por los vivos. La luna estuvo esplendorosa el 25 de diciembre y la Natividad del Señor volvió a ser el evento principal en el corazón de grandes y chicos. Las fábricas no se paralizaron en aquellos países donde se tiene sentido de trascendencia para la subsistencia de sus ciudadanos y estos no han dejado de pensar en la manera de incrementar el cumplimiento de sus deberes.

En Venezuela, el 5 de enero se sembró en los pobladores como la fecha cuando el estado de cosas cambiará de la noche a la mañana, como si todo fuera tan instantáneo como el chasquido de los dedos. Evidentemente, esto no es real. Es un anhelo, un deseo, pero tardará mucho. Hay que tener conciencia de lo que somos: unos dependientes de la fortuna del subsuelo y no, hacedores de riqueza laboral. ¡Claro! Ni tan calvo ni con dos pelucas, como dice el refrán.
Esa “siembra” tiene una razón de ser y no es otra que el fastidio o hastío de los pobladores causado por el continuo fracaso de una política económica iniciada por Hugo Chávez  a fuer de complacer a su ídolo Fidel Castro. La lista detallada de los elementos de ese conjunto universal es extensa y conocida por todos y mencionarla es, por demás una demasía y por ello, onerosa para la cabida de las ideas en este trabajo.

Ahora bien, las “maneras venezolanas, y de otros lares también, de hacer política” es tender una cortina de descrédito sobre los anteriores miembros de un equipo de gobierno, de su cuerpo legislativo y de su operador judicial. Descrédito, a veces justificado y otras como integrante de la estrategia de acaparar la atención sobre el “nuevo”. Lean, a continuación, la siguiente estratagema para tener la razón: “Si el adversario, de forma imprevista, se enfurece ante un argumento, hay que inisistir con ardor en ese mismo argumento; no solo porque es ventajoso hacer que se encolerice, sino porque se puede suponer que hemos tocado el flanco débil de su razonamiento y se le puede acosar en este punto, más de lo que antes pensábamos”. Recuerden la iracundia de Chávez cuando perdió el Revocatorio de la modificación de la Constitución y la de Jorge Rodríguez con el reciente resultado del 6D. En ambos casos, el venezolano actuó como “el gato de la casa” que espera su “rata de cañería” para acabar con ella.

¿Qué es lo esperado a partir del 5E? Una larga lista de necesidades no satisfechas, pero solo incluiré las cinco consideradas por mí como primordiales. Estas son:

  1. Proponerse a legislar con franqueza. Esto no es otra cosa cambiar, modificar, volver a redactar o derogar, si es posible, todos aquellos instrumentos legislativos que se convirtieron por obra y gracia de su redacción y contenido, en una camisa de fuerza del quehacer fabril. Lo de la franqueza reside en la transparencia del proceder. No es derogar, o lo que fuere, por derogar sino exhibirle a la población los argumentos para hacerlo y explicar las consecuencias futuras de continuar con la anterior forma.
  2. Determinar el tiempo que tardaran los “criollitos actuales y futuros” en saldar las deudas públicas que han comprometido la salud económica de la Nación. Conjuntamente con esto, debe penalizarse con Cadena Perpetua, sin derecho a libertad condicional ni reducción de la pena, a todos los funcionarios responsables de ese desaguisado.
  3. Promover y consolidar el proceso descentralizador detenido por las políticas de concentración pretendido por Chávez, a imagen y semejanza de los procedimientos cubanos.
  4. Restituir el Escudo con el caballo blanco galopando hacia adelante y no hacia atrás. La representación equina corriendo en sentido inverso, habla de lo que en la “cabeza de sus promotores y creadores” hay. Pensar que voltear la figura hacia la izquierda simboliza el giro político ideológico de la población, es una garrafal interpretación.
  5. Mantener por el lapso adecuado el Pacto Institucional entre los partidos que forman la Mesa de la Unidad Democrática, MUD. Comprendo a aquellos que argumenten que no somos chilenos, pero el quiebre de ese Pacto motivará a quienes están afanados por el poder, de centralizar la atención en ellos y de querer convertirse en otros pseudosalvadores de la Patria.

La situación para Venezuela no es fácil. Chávez en su convicción de creerse predestinado a “independizar” al país, lo anarquizó; con sus imprudentes declaraciones sobre la Justicia, los Jueces y las decisiones populares. Lo anarquizó al seguir el modelo cubano de comprometer los recursos financieros de la Nación para dar de comer a 30 millones de venezolanos, sin que estos laboraran. Lo anarquizó, él y Maduro, al aceptar que ciertas funciones comerciales de la vida civil fueran manejadas por militares, cuya preparación y estudios fundamentales es la carrera militar, aun cuando se preparen en otras disciplinas. Y párese de contar, no sin antes recordar que las últimas formas de comercialización, están generando pobreza en la mayoría, enemistad entre unos y otros, canibalismo e irrespeto, desencanto y propensión a tomar la justicia por nuestras propias manos.
Los nuevos legisladores tienen la palabra.

Concluyó con una frase de Victor Hugo: “El deber tiene una gran similitud con la felicidad de los demás”.


28-12-2015

sábado, 19 de diciembre de 2015

LA  IDIOTEZ  DEL  SIGLO  XXI 


Estese claro, en la actividad política al igual que en cualquier otra de diario ejercicio, sus operadores o actores se constituyen, tácitamente, en una cofradía. Ello lleva a la formación o, al fortalecimiento de vínculos en razón de la secuencial convivencia, aún cuando entre los miembros se desaten los odios más acentuados; sobre todo cuando los orígenes de clase social son tan diferentes y el resentimiento mana como agua de manantial.

Finaliza el año 2015 y es conveniente precisar algunas cuentas temporales. Generaré seis rangos etarios y ellos son: los cumplidos entre 61 y 70 años; entre 51 y 60; entre 41 y 50; de 31 a 40; de 21 a 30; menores de 20. Estos son los que en el ’98 eran, respectivamente, personas entre 44 y 53, 34 y 43, 24 y 33, 14 y 23, 4 y 13 y los menores de 3 años.
En el primer rango, entre 61 y 70 años, se encuentran quienes vivieron una etapa transitiva entre dictadura y democracia. En el segundo y el tercero, quienes solo conocieron la imperfecta manera democrática de hacer las cosas y en los dos últimos, la cosecha política de este régimen.
Es a estos a quienes Chávez enfocó sus baterías de bombardeo ideológico al igual que lo hizo Fidel Castro en Cuba en su tiempo, después de los fusilamientos iniciales de la Revolución.

A la mayoría de los miembros de los dos primeros grupos etarios, les cuesta creer que las vivencias actuales sean producto de un plan premeditado. Y les resulta harto difícil de comprender porque su “estructura mental de lógica política fue adiestrada en un ambiente liberal” y esto es incompatible con la etapa de gobierno actual del país. Por el contrario, quienes si lo creen tienen las “aptitudes para percibirlo y la formación intelectual para manejar esa situación”. Aquello de “ponerse en los zapatos del otro” les funcionó siempre a estos.
Por ello, no estoy sorprendido del sitio donde Fidel Castro sugirió, y Chávez obedeció, llevar a Venezuela; este no era otro que “el mar de la felicidad cubano”, mediante juramento incluido en LA Habana. Esto fue grabado y mostrado en un video, en el cual nadie creyó o, como de costumbre, hubo desentendimiento. El primero se rodeó de un aura de “salvador de la especie humana” que el otro “compró sin regatear”.
Independientemente del expresado modo de interpretar los hechos, estos años, desde 1994 hasta 2015, son el marco de referencia cronológico del proyecto “Socialismo del Siglo XXI” impulsado por la rebatiña de ideas influyentes en la conducta de Chávez.

Para los “comunistas del siglo XXI”, así respondió Fidel Castro ante la pregunta de que era el “socialismo del siglo XXI”, el intento de convertir a Venezuela en otra isla del mar de la felicidad cubano fue un absoluto y rotundo fracaso. La demostración más evidente es la contundente derrota sufrida en las elecciones parlamentarias y ante la cual han reaccionado con notable iracundia.
Evidentemente, demuestran que sus decires y eslóganes acerca de la “soberanía popular” son pura mentira y pretenden ser unos Jalisco cualesquiera. Con prescindencia de esas reacciones humanas, a la vista del “soberano popular” todo lo acontecido se expresa en una sola frase: “la trampa sale”.

Debo finalizar este trabajo titulado: “IDIOTEZ DEL SIGLO XXI” en el cual se analizan las reacciones observadas en estos “comunistas de libros de bolsillo” desde la óptica del apostador en el casino. Imagínelo por un momento en una mesa de juego de naipes en la cual el “croupier” establece cierto grado de simpatía con el apostador y en la medida de sus posibilidades le va favoreciendo. La cantidad de fichas ganadas crece en ambos sentido, horizontal y vertical, como resultado de sus apuestas hasta tal punto que “abrazar” el fichero es difícil.
El repartidor de cartas está confiado; el apostador lo premia con algunos réditos de sus múltiples beneficios. Entre tanto, los dueños del casino supervisan por los circuitos internos y leen los reportes vía “what’s app” de sus sabuesos.
Todos lo que han jugado saben que la ley de las probabilidades les puede favorecer, pero no el ciento por ciento de las veces y tal como se dice callejeramente, “uno nunca sabe cuando el pez bebe agua”. El apostador idiotizado por sus fabulosas ganancias sufre un descalabro, pero no le importa y reacciona auto convenciéndose: “se perdió una batalla, pero no la guerra”. Sin embargo, acusa el golpe y aumenta el tenor de sus apuestas.
No pasará mucho tiempo sin que el tahúr siga experimentado derrotas consecutivas y la merma de sus fichas. Hasta ese momento no ha cambiado ni fichas por dinero, beneficios del capital de trabajo por intereses acumulados, y en un tris, se lanza a una apuesta donde pierde hasta la manera de caminar.

He redactado lo suficientemente detallado la escena del apostador con los consabidos errores de referencia ya que no asisto a los casinos ni por curiosidad. Creo que ello explica, en cierto modo, lo sucedido a dos presidentes venezolanos, a cual más desdichado uno del otro. Los inmensos recursos generados por eventos fortuitos, crearon la idea de una riqueza inconmensurable. Amparado en su idiota convicción de que la suerte es infinita, no limitaron la “borrachera” de la repartición de lo ganado cual “ludópata”, en lugar de administrarlo con criterio de escasez y no, con escasez de criterio.
Hoy, como ayer, sus herederos tienen un “sentimiento de culpa” que los muestra como unos individuos irrespetuosos, procaces, creyentes de que tienen agarrado a DIOS por las barbas, de que la gente debe rendirle pleitesía, y seguros de que su ausencia será un descalabro para la humanidad. Pero la idiotez también tiene su reloj despertador.
Moraleja: el “felino” que vive en el elector te cazó “echado de barriga”, como decía mi abuelo.


Nelson Romero Díaz

18 de diciembre de 2015

martes, 8 de diciembre de 2015

LAS  SEIS  CARAS  DE  LA  DERROTA  DEL  6D


Cuando esto es escrito son las nueve y veinticinco de la mañana del día después; lunes 7 de diciembre. Hoy, es la víspera del día de la Inmaculada Concepción de María y del inicio del Jubileo de la Misericordia decretado por Francisco, el papa.

“La victoria tiene un centenar de padres, pero la derrota es huérfana”, es una frase pronunciada por el malogrado Presidente Kennedy. Ella se ha puesto de manifiesto en la madrugada de hoy. El Señor Nicolás Maduro, en su lamentable perorata puesta al aire en cadena un instante después de la alocución de la Licenciada Tibisay Lucena, lo ha demostrado patéticamente. Se califica de lamentable en atención a su contenido, aparentemente improvisado, lleno de retóricas frases alusivas a Chávez y de “ritornelos” de livianos pesos.

A lo largo de más de 50 años he convivido con el hecho político, militado en la fracción profesional de un partido; lector empedernido del acontecer ideológico y participante de los estudios necesarios para determinar en años pasados, 2001 al 2003, el rumbo ideológico y político del recién instalado gobierno. En esa ocasión, tres años después, la gente aún se babeaba por Chávez. Vivían idiotizados, incluyendo a sus opositores. Por lo tanto, he sido consistente con mi postura de oposición a este régimen.

A partir de este momento, hágase la idea de que tiene un volumen hexagonal cuya base es más ancha que la cara superior. En otras palabras, es una pirámide de base hexagonal, sin punta, en el ápice que se estrecha en la medida del aumento de su altura. Cada una de sus caras es contentiva, como un papiro, de un motivo los cuales mencionaré más adelante, sin extenderme en consideraciones en cada uno de esos aspectos, porque esto sería interminable, ilegible y fastidioso. Son ellos, a mi manera de comprender la política, las razones generadoras de que el ayer venezolano no fuese tan alegre para los “hijos, herederos y seguidores de Fidel, de Chávez, de Maduro, de Raúl y del resto de su corte, incluyendo al Capitán Diosdado Cabello”. Las atribuciones respectivas son:

PRIMERA CARA. El gobernante comete errores de diagnóstico con relación a los anhelos poblacionales. Cuando los venezolanos votaron por un cambio de protagonistas, sustituyendo a adecos y copeyanos por Chávez y otros, no era razón para la pretensión de cambiarle hasta la manera de ir al baño al venezolano.
SEGUNDA CARA. Las malas “juntas”. Hace 56 años, Fidel Castro fue una referencia válida como expresión de una propuesta de elevar la dignidad de un pueblo. En el 62, este, casi que se convierte en el interruptor detonador de la Tercera Guerra Mundial. En el 99, Chávez y su grupo tratan de convertirlo en un mito que ya había sido rechazado militar, política y espiritualmente. Con ninguno de los dos, la historia tendrá benevolencia.
TERCERA CARA. El irrespeto. Utilizar la necesidad material del venezolano como mecanismo de chantaje para la búsqueda del voto, no es nuevo; pero, cultivar, desarrollar y potenciar la mendicación disfrazada de lucha contra el gran capital distribuidor de alimentos es rebajar al criollo, a su mínima expresión. Tanta que exigieron fotos del voto so pena de separarlos de sus puestos de trabajo.
CUARTA CARA. El “antiyanquismo internacional”. Asociarse con países cuya cultura y tradiciones son extremadamente distintas a las nuestras y cuyas motivaciones antiestadounidenses no son parecidas, crearon en la población demasiadas incertidumbres acerca de la posibilidad de convertir al territorio venezolano en otro territorio sembrado de “cohetes balísticos intercontinentales”, como lo fue Cuba.
QUINTA CARA. La soberbia. Exhibida por Chávez en diferentes ocasiones y destacar una en particular: calificar como ¡MIERDA! la victoria del “pueblo soberano” cuando rechazó la modificación de la Constitución para hacerla igual a la de Cuba. No olviden aquella imagen de un Chavez emocionado con una medalla colgada de su cuello y de Fidel con la inscripción “VENECUBA”.
SEXTA CARA. La burla. Los venezolanos somos “jodedores” por antonomasia y eso es una cualidad que permitió resistir y convertir todas las “ex profesas expresiones de brutalidad intelectual emitidas por Chávez y Maduro” en chistes. Ellas generaron rechazo. La deshonra llegó hasta el punto de sentir pena a ajena al convertir a la institución armada profesional, defensora del territorio venezolano, en expendedor de víveres, verduras y demás bienes de consumo masivo aparte de “otras particularidades” indignas de mencionar, pero que descalificaron la dignidad de “los verdes olivas criollos”.

Hay más caras, pero todas las demás pueden formar parte de las anteriores. El tema es excesivamente largo y la pretensión es destacar algunos de los aspectos que originaron que 2 de cada 3 votantes, voltearan la tortilla de la composición de la Asamblea Nacional. Incluso el tema de la violación del sarcófago de Bolívar es otra cara. Cuidado si de tantas apariciones la pirámide hexagonal no se convierte en un dodecaedro.

Finalmente, como venezolano me alegra este giro de la composición parlamentaria. Me alegra, pero sin euforia, el resultado. Dejo para el cultivo de la reflexión dos proverbios de culturas milenarias: un chino: “las grandes almas tienen voluntades, las débiles tan solo deseos” y, uno árabe: “lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo”.



Nelson Romero Díaz

7 – 12 – 015 

viernes, 4 de diciembre de 2015

¿Y.........DESPUÉS  DEL  6D,  QUE?


El 6 de Diciembre se ha convertido en algo más que una fecha corriente; se ha transformado en una especie de tabla de salvación para propios y extraños. Con el primero de los sustantivos, los propios, se identifica a la inmensa cantidad de personas anhelantes de un cambio y con el segundo, extraños, se identifica a la clase dirigencial gobernante y a sus partidarios.

Tengo tiempo que no ensayo una opinión político electoral y he escurrido el bulto porque el tema se agotó. Se agotó por el carácter unidimensional de la ejecutoria gubernamental y por la repuesta, igualmente unidimensional y a veces pareciera que concertada, de la oposición criolla. Más, una conversación entre amigos generó la interrogante que titula este trabajo: ¿Y después qué?

La sociedad venezolana, esa que sale a trabajar diariamente para sobrevivir, está en desventaja desde tiempos inmemoriales y lo estará en la medida que las diferencias se profundicen. Lo peor de todo es su estado inerte. Ayer y hoy, su actitud ha sido indolente y negligente.
La razón indica que esas tres cualidades de la sociedad venezolana: inercia, indolencia y negligencia, pareciera residir más en la idea de la comodidad: dejar que el “peo” lo resuelva otro, antes que tomar parte del asunto. No hay una figura que se parezca más a lo que estoy diciendo que los Condominios Residenciales. Los propietarios son propietarios, pero no participan en sus reuniones para la resolución de sus problemas comunitarios.

El 6D es un hito histórico desde el punto de vista electoral. Los venezolanos tienen en sus manos la oportunidad de cambiar el desbalance numérico de la Asamblea Nacional. Es una tarea propia del indio y lo es porque el ciudadano común está indefenso, sea o no opositor, sea o no pro gobierno; sea o no chavista. Su indefensión reside en la base ideológica del régimen: el absolutismo del poder.
Si lo anhelado no ocurre cabría preguntarse el origen de ello y especúlese acerca de este: pudo ser una insuficiencia cuantitativa de la masa votante; una sumisa respuesta ante la intimidante y distorsionada campaña publicitaria, una cómoda e indiferente solución desde la poltrona o la cama de su casa.

Cualquiera que fuera la solución numérica es un deber tener presente que la sociedad está abismalmente dividida en dos toletes porque toda expresión que brota de unos y otros es rechazada por ambas partes y eso convirtió a unos miembros sociales en personas intolerantes. Segundo, el estrecho desfiladero por donde se transita es más angosto que la línea amarilla separadora de los canales de circulación vehicular; aún cuando no lo crea, se está a un tris de contribuir con el equilibrio poblacional requerido por la madre naturaleza. Y esta apreciación incide. Y el último paso sería efectuar un análisis bien exhaustivo de todo cuanto acontece, incluyendo la probabilidad de que los recursos monetarios nuestros sean fuente de financiamiento de ISIS. No habría porque extrañarse que fuera así, dada las vinculaciones ideológicas de algunos dirigentes.


Nelson Romero Díaz

3 de diciembre de 2015

domingo, 8 de noviembre de 2015

LOS  DATOS  QUE  A  MUCHOS  INTERESAN


Nelson Romero Díaz

La última vez que me tomé un rato para redactar una composición fue el 17 de septiembre de este mismo año titulada “PENSANDOLO BIEN”. La publiqué en mi blog spot: www.nromerodíaz.blogspot.com. Procuraré no ser tan adicto al tema de la herramienta estadística, aún cuando lo considere inevitable.

¿De qué se trata? En primera instancia, el deseo de publicar algunos pronósticos antes de que la realidad nos atropelle y quienes lo lean a posteriori, lleguen a pensar que he manipulado los datos para que mi predicción goce de credibilidad. Nada más alejado de mi manera de pensar y actuar.

¿Qué se tiene? En otras ocasiones, abordando el mismo tema, he revelado el seguimiento que le hago al portal DÓLAR TODAY y la información que se ofrece con relación al potencial paritario entre la moneda de uso local, el bolívar, y la moneda del mercado internacional, el dólar. Como se sabe, esa paridad es indirecta pero de fácil obtención.
Ahora, distinguidos lectores les cuento lo que me traigo del archivo de mi computadora, la “viejita. En primer lugar, hoy domingo 8 de noviembre de 2015 es el tricentésimo décimo segundo (312) día del año, por lo que restan 53. Segundo, hasta ayer sábado se han consumado 45 semanas del año y de ellas solo 43 hay registro de cotización del mercado del dólar libre, paralelo o como se le quiera llamar; igual situación se presenta para los martes y miércoles.

¿Cuál es el dato que tanto interesa? Cuando escribo es domingo, el lunes 9 es mañana y aun cuando se sabe que en la generalidad de los casos, la cotización de ese día es el mismo que la del domingo y sábado inmediatamente anterior, también es cierto que el análisis estadístico brinda una referencia. Así, para mañana lunes, la ecuación que mejor ajustó los datos de la serie de 43 cotizaciones de ese inicio laboral de la semana, establece que su probable precio debería ser: 850,93 bolívares por unidad monetaria estadounidense, mientras que el fin de semana el precio fue 826,87 bolívares por dólar: una potencial diferencia de 2,90 por ciento.
Para el martes se predice o pronostica una paridad igual a 851,45 bolívares por dólar.
Amanecerán lunes y martes y veremos que tal son los pronósticos en estos tiempos